Luciano es...LUCIANO: único, irrepetible, con una gran libertad interior, que refleja en su actitud ante los problemas, por duros que éstos sean. Ya sabemos que lo que importa no son los problemas sino la forma de afrontarlos. Y Luciano tiene una forma tranquila, generosa, de mirarlos; jamás se crispa, siempre derrama serenidad, simpatía; escucha, observa, se mete en la otra persona y consigue sacar de ella lo mejor.
Pese a los años de "destierro", Luciano siempre ha estado incrustado en Piñera, enraizado en Piñera, soñando en Piñera, amando a Piñera, guardando en el cofre de su corazón los recuerdos más entrañables, los ejemplos más edificantes de sus antepasados, para beber de ellos, para alimentarse de ellos. De ahí la hechura recia y artesanal de su personalidad.
Hace unos días estuvo en Piñera "fardando" de Yerno " de raza negra". Predicando universalidad con el ejemplo. Recuerdo las primeras expresiones de extrañeza de mis tías y de algunos vecinos. Pero Silve -el "negro"-dio una lección de simpatía, de humanidad, de visión positiva de la realidad, que nos impresionó a todos, que nos conquistó a todos. Comimos "tortas" y bebimos sidra. ¿Qué tal están las "tortas", Silve? "Las tortas son muy ricas, no por lo que son en sí, sino por en cariño con que han sido hechas". Eso se llama sensibilidad humana. Y no sigo porque esto se haría interminable. Gracias, Luciano, por el testimonio.